Nuevo concepto

Mazda Space y Mini Hub ¿Son éstos los concesionarios del futuro?

Espacios situados en pleno centro cultural de las ciudades

El Mini Hub abrirá sus puertas este mes en Madrid

El Mazda Space se inauguró hace de más dos años en Barcelona

AmpliarEl Mini HUB situado en el barrio de Malasaña en Madrid - SoyMotor.comEl Mini HUB situado en el barrio de Malasaña en Madrid - SoyMotor.com

Marcas como Mini o Mazda han creado espacios en los que se mezclan actividades artísticas y culturales con las nuevas tendencias de trabajo colaborativo y coworking. Espacios amplios, confortables e inspiradores surgen en el centro cultural de las grandes ciudades con un propósito algo difuso.

El mercado del automóvil siempre ha estado a la vanguardia del marketing y la innovación comercial. Con presupuestos ingentes y una competencia cada día más feroz, las marcas inventan y reinventan canales de aproximación a sus potenciales clientes y la sociedad en su conjunto. La última ocurrencia, ‘concesionarios’ donde no se venden coches.

Mini abrirá próximamente su nuevo espacio en pleno centro de Madrid, el Mini Hub. Este local, ubicado en el garaje de El Paracaidista -calle Palma número 10- en el barrio de Malasaña, pretende convertirse en un centro de intercambio cultural además de en un espacio de coworking y múltiples actividades. El Mini Hub también será una tienda conceptual en la que encontrar muebles, ropa, libros, bicicletas y artículos de todo tipo. Y todo ello con los coches como excusa.

Un concepto similar es el Mazda Space que la marca japonesa inauguró hace dos años en pleno centro cultural de Barcelona. Situado en el barrio del Born cuenta con 1.000 metros cuadrados en los que ofrece multitud de actividades culturales, como conciertos o exposiciones artísticas abiertas al público en general. En él, sus visitantes pueden sumergirse en la historia de la marca nipona a través de una pequeña exposición de algunos modelos icónicos como un Mazda R360 Coupe y un 787b de Le Mans.

No obstante, la pregunta inevitable es si este nuevo concepto de espacio es realmente rentable para las marcas y si ayuda a vender sus modelos. Por lo pronto, llama la atención que en ninguno de los dos espacios es posible adquirir un vehículo. Al menos, no de la manera tradicional. Sí, hay coches, pero no comerciales que muestren sus mil y una especificaciones de motor y versiones de carrocería. Hay internet, y a través de las páginas web de las marcas, es posible concertar cita para probar los distintos modelos e incluso solicitar un presupuesto, pero es no es algo que no se pueda hacer desde cualquier otro lugar. Entonces, ¿qué ganan las marcas?

Evidentemente se trata de una estrategia para reforzar su imagen en la mente de los usuarios y captar posibles futuros compradores. De hecho, no se trata de vender coches, se trata de crear un vínculo emocional entre la persona y la marca de tal modo que no sólo se compre un coche, sino que tenga el sentimiento de fidelidad y pertenencia a un ‘club’ que te trata de manera diferente al resto de fabricantes. Está claro que si frecuentemente pasas un buen rato en un espacio agradable, la predisposición hacia la marca promotora de ese espacio será mayor que hacia los demás.

Además, la ubicación de este tipo de lugares -en barrios que destacan por su diversidad- es propicia para que se produzca un gran intercambio cultural y se conviertan en un punto de encuentro para todo tipo de personas. Es decir, abarcar un público amplio y diverso.

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