Ford Fiesta: 40 años de emociones

Siete generaciones atestiguan su evolución

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Ford celebra el 40 aniversario de Fiesta con una caravana de 40 ejemplares del mítico utilitario.

Cuatro décadas dan para mucho. Interminables viajes, primeros amores, rallies improvisados,  juventud y libertad... todo ello encapsulado entre dos paredes, dos lunetas y un techo.

Y es que el Ford Fiesta ha cumplido 40 años desde su lanzamiento en 1976 y la marca ha querido celebrarlo en el Reino Unido con una concentración de 40 coches de ese mismo modelo. La caravana que partió desde Dagenham hasta el circuito de Brighton congregó modelos de las siete generaciones existentes –la octava verá la luz en 2017- de un ejemplar que, en su nacimiento, rompió los esquemas de la época tanto a nivel evolutivo como cultural.

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El Ford Fiesta de primera generación llegó en un momento de absoluto cambio en la sociedad española. La denominación del modelo –que estuvo cerca de llamarse ‘Bravo’-  podría relacionarse con el público objetivo al que estaba dirigido. Frescura, rebeldía y nuevos tiempos, son las señas con las que Ford  hizo entender a los consumidores que los vehículos pequeños eran un nuevo nicho de mercado. 

La fábrica de Almussafes, en Valencia, fue la elegida para traer al mundo a uno de los modelos más icónicos del mercado automovilístico. Más de cuatro millones de unidades vendidas en Reino Unido lo atestiguan.

En 1973 la crisis del petróleo supuso un reto para el sector y reinventarse se convirtió en la máxima para los fabricantes, quienes vislumbraron  la necesidad de fabricar vehículos de baja potencia cuyo consumo no fuese significativo. Primero Audi y después Fiat con sus modelos 50 y 127 respectivamente marcaron el camino a seguir por Ford con su nuevo Fiesta.

La primera generación de la nueva apuesta de Ford se caracterizó por ser un vehículo compacto con cuatro velocidades y tracción delantera. El Ford Fiesta Mkl tenía motores de gasolina de 957 centímetros cúbicos de alta o baja compresión, y de 1.0, 1.1 y 1.3 litros. Más delante, la casa americana lanzó versiones deportivas como el Fiesta XR2 1.3 Super Sport de 66 caballos y el 1.6 de 84 caballos.

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En 1983 apareció la segunda generación. Esta versión destacó por la inclusión de un motor Diésel 1.6 de 54 caballos con un consumo de 3,8 litros a los 100 kilómetros, novedad hasta la fecha en su segmento.  El  XR2 de 96 caballos y el 1.3 litros gasolina HCS de 96 caballos  fueron las variantes deportivas. Asimismo, Ford inició la venta de la versión 1.1 CTX, caracterizada por incluir una caja de cambios automática.

La tercera generación del Fiesta se presentó  con una apariencia más moderna y aerodinámica que sus antecesoras. Con versiones de tres y cinco puertas, el completo equipamiento –incluía sistema antibloqueo de frenos-, la comodidad y la variedad de motores Diésel y gasolina motivaron que el Fiesta fuese reconocido como Coche del Año en España en 1989. A su vez, los modelos deportivos evolucionaron al XR2i y RS Turbo de 110 y 133 caballos respectivamente.

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La cuarta generación surgió en 1995 con variaciones importantes en cuanto a diseño, seguridad y carrocería. Entre las novedades incluía airbag de piloto y acompañante -opcionales los laterales-, ABS electrónico, control de tracción y motores multiválvulas de aleación ligera Zetec–SE de 1.25 –de 75 caballos- y 1.4 –de 90 caballos-, y Endura-E de 1.3 y Diésel Endura de 1.8 –ambos de 60 caballos-.

En 2002 se completó la metamorfosis del Fiesta con la quinta generación.  Con el diseño “New Edge”, las formas redondas y modernas, los bajos niveles de consumo, los elementos de seguridad como el control de estabilidad –ESP- y el cambio automático Durashift EST dieron fe de ello. La revisión de esta generación para Europa incluyó mejoras como el reproductor MP3 y el sistema Bluetooth. Los avances mecánicos se vieron reflejados en los motores gasolina de 75 caballos y la mecánica de 2.0 litros y 150 caballos que incluía la variante deportiva ST. Los motores Diésel que se comercializaron fueron los 1.4 y 1.6 de 68 y 90 caballos.

La sexta generación del Fiesta se presentó en 2008 con nuevas formas, faros rasgados y un aspecto deportivo y juvenil. Como novedad, el acabado interior era de mejor calidad que en las generaciones predecesoras,  e incluía una intuitiva consola central. En la misma línea, otras novedades dignas de mención fueron las luces de encendido automático, el arranque sin llave y el control de crucero. Mecánicamente, se comercializaron motores gasolina de hasta 120 CV y Diésel de 68 a 90 caballos.

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En 2013 apareció la última generación de este modelo como un restyling de la anterior. Aportaba cambios estéticos como la parrilla frontal y mejoras tecnológicas como las llaves programables MyKey, el sistema de conectividad y control por voz SYNC y el sistema Active City Stop de frenado automático. Las novedades mecánicas tuvieron que ver con los motores de gasolina tricilíndricos 1.0 Ecoboost de hasta 120 CV, y las evoluciones del ST de 182 y 200 caballos.

Pocos modelos de automóviles han sobrevivido al paso del tiempo como el Ford Fiesta, un vehículo que siempre eligió la senda evolutiva correcta para enganchar a varias generaciones. Ayer y ahora, un referente en su segmento.

 

 

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1 comentario
Imagen de forgendro

¡Ese Fiesta bueno! Qué recuerdos!! Pd: me mola el vídeo.

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